Las Visas que los Estados otorgan a ciudadanos del mundo

Observatorio Político
Por Maquiavelo

Sin duda ser un ciudadano del mundo tiene sus implicaciones legales, sobre todo cuando algún país tiene menores, mayores o diferentes cartabones para medir a las personas que pretenden ingresar a sus territorios por lo que legislan leyes, si bien similares en muchos puntos, diferentes según usos, costumbres o políticas en cada país.
En resumen, una Visa es una autorización o permiso condicional por medio del que un Estado Soberano otorga a un ciudadano extranjero ingresar, permanecer temporalmente o transitar por su territorio nacional.
En síntesis, se define por las siguientes características esenciales:
Naturaleza jurídica: Es un privilegio unilateral, nunca un derecho del ciudadano que la solicita. El país que la emite puede negarla o revocarla en cualquier momento sin necesidad de justificación.
Una Visa tiene una función de filtro ya que es el primer mecanismo de control fronterizo y seguridad nacional de un país, permitiendo verificar los antecedentes del viajero antes de que llegue a su territorio por lo que puede otorgar o no el permiso y se arroga el Derecho a cambiar el estatus en cualquier momento, ejemplo: Retirarla.
Por lo que tener una visa no garantiza el ingreso automático a un país; la decisión final siempre la tiene el oficial de migración en el punto de entrada, ya sea en un aeropuerto o alguna frontera.
Las visas son de diferentes tipos y cada uno tiene sus propias restricciones, por ejemplo,  cuando se otorga con un propósito específico, ya sea turismo, negocios, estudios, trabajo, diplomacia, etc., y establece reglas estrictas sobre el tiempo permitido de estancia y si el extranjero puede o no realizar actividades remuneradas.
Una Visa es, en el derecho internacional, la máxima expresión de la Soberanía de un país sobre quién puede cruzar sus fronteras.
Una vez perdida la visa, por revocación del Gobierno de los EEUU qué posibilidades hay de que regrese una Visa a ciudadanos mexicanos?
Las posibilidades de que el gobierno de Estados Unidos ceda ante las presiones de México y le devuelva la visa a cualquier persona son prácticamente nulas. Esta inviabilidad responde a criterios legales, institucionales y, sobre todo, a la rigidez de la política exterior actual de la administración del Presidente en funciones.
El marco legal: La Visa es un privilegio, no un derecho ya que desde la perspectiva jurídica de Estados Unidos, la emisión o revocación de un visado es un acto soberano y unilateral. El propio Departamento de Estado, bajo la dirección de Marco Rubio, ha enfatizado de manera reiterada que una visa estadounidense es un privilegio y no un derecho inherente. Ningún gobierno extranjero, tiene facultad legal para apelar o forzar la restitución de un visado cancelado por la vía diplomática ordinaria.
Y si tomamos en cuenta de que la postura de la administración Trump y la «Lista Marco», el retiro más reciente, como el visado a «Andy» López Beltrán se da en un contexto de endurecimiento de la política exterior estadounidense es de pensarse.
El Departamento de Estado ha implementado una estrategia de línea dura a través de la denominada «Lista Marco», un mecanismo que busca sancionar a políticos y funcionarios de la región bajo sospechas de corrupción o de facilitar redes de inestabilidad fronteriza, por lo que ceder ante las presiones del gobierno significaría, para la administración de Trump, mostrar debilidad en una de sus banderas políticas principales: el combate a la corrupción y la seguridad nacional frente a actores políticos latinoamericanos.
Por otro lado, la carta enviada a Donald Trump con una muy agresiva respuesta de López Beltrán cierra la puerta diplomática por lo que el camino de retorno se hace inviable.
En la diplomacia, las formas importan de manera crítica., ya que la carta dirigida a Donald Trump redujo a Cero cualquier posibilidad de reconsideración en el corto o mediano plazo,
Calificar la medida (el retiro de la Visa)  como «hitleriana» y exigir directamente a Trump la renuncia de Marco Rubio, el Secretario de Estado, junto con Christopher Landau Subsecretario, rompe cualquier canal de diálogo institucional.
Para la administración estadounidense, reponer la Visa tras recibir estos calificativos se interpretaría como una capitulación ante insultos de un político extranjero, algo que la Casa Blanca no se permitirá conceder.
Aunque se calificó la medida como un acto con «sentido de injerencia», la postura real del Gobierno de México se limita a la protesta retórica, no a una presión real de intercambio diplomático. México ha centrado su estrategia en defender la soberanía local y evitar abrir investigaciones internas, pero sabe perfectamente que interferir en los procesos consulares de EE. UU. es una batalla perdida y un desgaste innecesario para la relación bilateral.
 ¿Hay alguna alternativa a futuro? De acuerdo con las leyes migratorias de EE. UU., no existe un periodo de espera obligatorio para volver a solicitar una visa tras una revocación. Sin embargo, para que se pueda recuperar el documento, tendrían que cumplirse dos condiciones hoy lejanas: Un cambio radical de administración en la Casa Blanca con una política exterior sumamente laxa. Que los castigados con la medida inicien desde cero un proceso consular regular demostrando, con pruebas fehacientes, que los motivos de seguridad o sospecha por los que se le incluyó en la lista restrictiva son falsos o ya no están vigentes. Así que habrá que sentarse a esperar a ver hasta cuándo…Conste.

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