¿Qué pasa en el Hospital General Cholula?

Acantilado
¿Qué pasa en el Hospital General Cholula?
Israel Velázquez G.
Fue 2020 un año en el que todos nos vimos desbordados por una pandemia, palabra ésta que permanecía olvidada en los viejos diccionarios impresos, en alguno que otro electrónico, y si acaso en la memoria de quienes en los años de primaria ¿o fue en secundaria? debimos aprender la diferencia entre brote, endemia, epidemia y pandemia.

No hay que ir muy lejos para encontrar una muestra de este inolvidable año 2020 que hoy despedimos: el coronavirus causó 666 de las 881 defunciones registradas en el Hospital General Cholula desde el 15 de marzo, día en que comenzó la emergencia sanitaria, hasta las 11:59 horas del 30 de diciembre de 2020.

Un reporte interno en poder de este reportero señala que en ese hospital mil 088 personas han dado positivo a las pruebas de detección del coronavirus y que del total de 881 defunciones, repito, 666 han sido positivas y de éstas en 227 hubo obesidad.

Entre los días 10 y 30 de diciembre hubo 34 casos positivos, 30 sospechosos y sólo 4 negativos. La situación, que aún no puede considerarse crítica en tanto que según la Secretaría de Salud están disponibles 83 de las 141 camas de este hospital, dista mucho de ser tranquila y no tanto por la atención a los pacientes como por las grillas internas.

Lejos de asumir que Puebla se encuentra en semáforo rojo y con una tendencia al alza en el número de contagios, Mario Javier Villegas, administrador del hospital, aumentó la tramitología interna que se requiere para otorgar al personal algo tan simple como un cubre bocas, cuyo uso puede significar la diferencia entre contagiarse o no, entre morir o seguir vivo en la primera línea de batalla.

Personal del hospital, del que se protege la identidad para evitarles represalias, afirma que deben dirigir una carta diaria al administrador del hospital para que se les suministre desde un cubre bocas hasta guantes, y cloro y pino en el caso del personal de intendencia.

Y una vez que redactan y entregan la petición de material, ¿en qué tiempo se los entregan?, pues nada menos que en 48 horas. La situación causa zozobra entre médicos, enfermeras y personal de limpieza, puesto que la atención de los pacientes no puede esperar ni ser condicionada, y no todos están dispuestos a trabajar 48 horas en áreas críticas y con el mismo traje y cubre bocas.

Seguro, querido lector, ya notó usted que hasta ahora no he mencionado al director del hospital y la razón es simple: Julio Méndez no tiene ni voz ni voto ante las acciones que dentro del Hospital General Cholula emprende Mario Javier Villegas, el administrador, con el viejo y repetido cuento de que es amigo del gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta.

Y mientras tanto, hay que atender a los 58 pacientes hospitalizados hasta el miércoles 30 de diciembre…, pues así las cosas hospitales adentro y lejos de la batalla mediática que se ha desatado por la incapacidad que tiene los gobiernos para controlar a los comerciantes ambulantes que, astutos y acostumbrados a lidiar incluso con el crimen organizado que les cobra derechos de piso, le tienen tomada la medida tanto al estado como a los municipios.

Al margen
Termina 2020, un año del que no podemos decir que es uno más; ya saben, indecible esta vez aquella frase hartante de “termina un año más”. Será inolvidable, pero, queridos todos, nos queda un nuevo virus con el que hemos de aprender, sobre todo, a Amar, así con mayúsculas, porque el Amor ha de ser sublime o no ser; ha de ser arrebatado, sin cobardías, sin corrección política, sin condiciones o notas a pie de página. Con o sin vacuna, con las libertades acotadas como nunca antes, no renunciemos al Amor, al Amor sublime.
¡Feliz, Feliz 2021!
Tips: @IsraelV_mx e israelvelazquez@gmail.com

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