La pobreza: reproche severo a los ex gobernantes

La pobreza: reproche severo a los ex gobernantes
Por Ociel Mora
El fin de semana el presidente municipal de Huauchinango, Gustavo Vargas, se fajó los pantalones e hizo prevalecer el estado de derecho (los protocolos de prevención) en un tema muy sensible. La pandemia de Covid-19. Se trata de la ciudad más afectada. ¿Qué hizo el alcalde?

Recordemos que se trate del gobernante más vilipendiado de los 217. En parte por sus acciones morosas en los temas que son de su obligación, y en otro tanto porque es un hombre cansado, que siempre quiso ser alcalde por el PRI, pero nunca pudo.

Como a la mayoría de los gobernantes de Morena, el puesto le cayó de arriba.

Por lo tanto no se siente comprometido con nadie (ignora lo que le manda el  artículo 134 de la CPEUM), vaya, ni con sigo mismo. Porque nunca hizo nada por llegar alcalde, seguro de que si no lo logró en su partido, el PRI, con Morena menos. Y he aquí la paradoja, que llegó. ¿Qué hizo el fin de semana? Mandó clausurar una reunión de precampaña del PRD, en la que se encontraban reunidas más de medio centenar de personas.

Pero eso no importa, por lo menos no para este relato. En todo caso, corresponde juzgar y determinar a las autoridades electorales, las que seguramente habrán tomado nota del asunto. Desde la ciudadanía y desde un periodismo medianamente responsable, el tema es otro. Veamos.

Huauchinango es una de las ciudades más importantes de la entidad poblana. Quienes se encargar de hacer las clasificaciones la ponen en quinto lugar. Pero a su vez Huachinango es una de las ciudades más pobres de Puebla, como población urbana y rural. De acuerdo con la última medición de INEGI (2010), 7 de cada 10 personas viven en pobreza; y 2 de cada 10, en pobreza extrema. Personas que aún destinando todos sus ingresos no les alcanza para comer tres veces al día, y reproducirse como especie.

Las últimas cifras ubican a Huauchinango con una población de alrededor de cien mil habitantes (97,753). Eso significa que poco más de dos mil personas están en esa condición extrema de sobrevivencia, de no tener para comer a llenarse (ingerir el mínimo de calorías); no de comer para alimentarse, que en la región es un lujo reservado apenas al 6% de la población. Sin embargo, esas cifras de pobreza hay que verlas a la luz de la riqueza de recursos naturales que sigue caracterizando a la Sierra Norte, no obstante la feroz depredación. En muchos municipios de la mixteca, por ejemplo, las personas se disputan con los chivos los escasas escurrideros de agua y la sombra de los árboles. Acá el exceso y desperdicio de recursos hídricos en ocasiones se tornan amenazas.

Entonces si se tiene que el 70 por ciento de la población sobrevive en condiciones de pobreza, y el 20 por ciento en pobreza extrema, ¿quiénes son y cuántos los que viven en condiciones de no pobres? Hay que decir en este punto que no hemos tomado en cuenta a los pobres vulnerables. ¿Quiénes son? Es otra categoría de pobreza oficial, medida por INEGI y CONEVAL. Con base a las mismas cifras de 2010, la pobreza vulnerable (en sus dos categorías, por carencia social e ingresos), es del 28.5%.

¿Entonces, qué porcentaje de la población se encuentra libre de pobreza? El 6.4% de la población. Algo así como 6,400 personas. Visto en perspectiva, después de 200 años de independencia nacional, y de ser un estado libre y soberano, municipios como Huauchinango siguen sumidos en estructuras de castas como en la Colonia. ¿Se trata de un castigo divino, de la mala suerte, la fatalidad, o hay a quién o a quiénes se les pueda imputar responsabilidad?

Que el 93.6% de la población de Huachinango viva en algún grado de pobreza tiene explicaciones, científicas y políticas. Más políticas que científicas. Éstas demuestran la responsabilidad de las segundas. La pobreza, en cualquiera de sus grados, tiene responsables, aquí y en China.

Ya lo trataremos, si el editor de esta Gaceta nos lo permite.

***Metido en el estercolero electoral. La disputa por la alcaldía se ha cerrado en tres aspirantes. Isaac Martínez Amador, Rogelio López Ángulo y Zeferino Hernández González. Los partidos son un asunto secundario. Han perdido todo sentido de identidad política. Para tornarse en la negación de su papel en las democracias de verdad. No las fingidas como la mexicana.

Por las razones conocidas de todos, los primeros son los más vulnerables. La Auditoria Superior de Puebla tiene un listado grande sobre ex alcaldes, que seguramente tendrá un carácter diferido. Liliana Luna, la otra aspirante que venía avanzando a gran velocidad, en mucho por su condición de mujer, y su desempeño en el Congreso, algo le pasó que, por las razones que hayan sido, de pronto se rezagó.